Conocer el origen y la importancia del cacao fino de aroma es también fortalecer la identidad de Guayaquil. Con ese propósito, el Museo Nacional del Cacao acogió el conversatorio "El cacao ecuatoriano", dirigido a estudiantes de la Academia Naval Almirante Illingworth (ANAI), como parte del programa “Hablemos de”.
La iniciativa, que se desarrolla mensualmente, promueve espacios de aprendizaje y diálogo en torno a los ejes de medio ambiente, naturaleza y ciencia; memoria e identidad; historia y patrimonio; y comunidad e interculturalidad, acercando a niños y jóvenes al patrimonio cultural de la ciudad.
Durante la jornada, los participantes conocieron la historia, el origen, la comercialización y el valor patrimonial del cacao ecuatoriano, reconocido internacionalmente por su calidad. Además, descubrieron la diversidad de productos que se obtienen de esta materia prima, entre ellos manteca de cacao, velas, cremas, bálsamos, bebida de mucílago de cacao, té, tabletas de chocolate y otros derivados.
Geovanna Torres, presidenta de Chocolatería Rohayhu, expresó que la iniciativa busca generar un impacto educativo en los estudiantes para que se conviertan en embajadores de este conocimiento. "Devolver a Guayaquil el orgullo por el cacao fino de aroma. Esa es la misión, devolver esa identidad de las raíces cacaoteras", dijo.
Por su parte, Edgar Erazo, director de Cultura de la ANAI, destacó que "promueven que los jóvenes aprendan más de este producto. De esa manera van conociendo la herencia e identidad de Guayaquil".
Como parte de la actividad, los jóvenes expusieron sus ideas sobre posibles usos del cacao, entre ellos la elaboración de pinturas, mascarillas, sprays para el cabello y chicle de cacao.
El estudiante Diego Villa afirmó que "nos ha ayudado a valorar más lo que nos hace parte de nuestra identidad y el patrimonio cultural que tenemos por el cacao". Mientras tanto, Dylan Gavilánez comentó que "me llamó la atención toda la historia que trasciende del cacao, los productos y variedad de cosas que podemos producir".
A través de estos talleres se fortalece la conexión de las nuevas generaciones con el legado cultural del cacao fino de aroma, promoviendo su valor histórico, patrimonial y productivo, y destacando su papel en la identidad de Guayaquil.





























































































