No nació como un gran archivo. Apenas 100 libros marcaron su inicio. Hoy custodia más de 270.000 textos y resguarda una parte esencial de la memoria urbana. La Biblioteca Municipal de Guayaquil, fundada en 1862 por Pedro Carbo, cumple este 24 de marzo 164 años de historia que no solo habita en sus estantes, sino también en sus muros.
Su recorrido ha estado marcado por cambios y reconstrucciones. En sus primeros años funcionó en la antigua Casa del Ayuntamiento y, en 1908, se trasladó al chalet del Dr. Darío Morla, en la calle Villamil 309.
En 1916 se levantó el denominado “Palacio-Biblioteca”, diseñado por el arquitecto portugués Raúl María Pereira, en la esquina de 10 de Agosto (hoy República de Guayaquil) y Chile, como un espacio que integraba el Museo y la Biblioteca Municipal. Sin embargo, en 1939 la edificación fue demolida debido a fallas estructurales.
Años después, en ese mismo lugar, se construyó la actual sede, inaugurada el 8 de octubre de 1958. Esta obra del movimiento moderno se mantiene hasta hoy como un referente cultural de la ciudad.
En su interior, una placa reconoce a quienes hicieron posible su construcción, entre ellos el empresario estadounidense Josef Gorelik, vinculado a PEPSI, uno de los aportantes al proyecto. Como parte de su conservación, este mes concluyeron trabajos de pintura ejecutados por la Dirección Administrativa del Municipio de Guayaquil, que contribuyen a recuperar el esplendor de este edificio patrimonial de 68 años.
Más allá de su infraestructura, la Biblioteca resguarda 14 fondos bibliográficos con documentos que datan de 1638, consolidándose como un archivo vivo que ha resistido el paso del tiempo.
En el marco de su aniversario, hoy a las 16h00, en el salón Pedro Carbo, se realizará el acto conmemorativo por sus 164 años.
















































































